Camiseta URRACAS unisex/hombre
URRACAS – Las que mandaron sin pedir permiso
El nombre «Urraca» no es inocente. Es el nombre de un ave que los cronistas medievales usaron como arma: lista, astuta, ruidosa, indomable. Exactamente las mismas palabras que usaron para descreditar a las mujeres que gobernaban. Qué conveniente.
Hay dos Urracas que nos importan aquí, y que no deberían andar separadas en los libros de historia.
La primera es la infanta Urraca de Zamora, tía. Hija de Fernando I, hermana de Sancho II y Alfonso VI. La que protagonizó el Sitio de Zamora cuando su hermano Sancho quiso arrebatarle la ciudad que su padre le había dejado en herencia. La que se mantuvo firme. La que, según algunas fuentes, donó un cáliz al que los estudiosos han llamado el Santo Grial , esa copa que hoy descansa en la Basílica de San Isidoro de León y que nadie parece querer poner en el centro del relato porque la protagonista es una mujer. Un guiño que no podía faltar en esta camiseta.
La segunda es su sobrina, Urraca I de León, la Reina. La primera reina soberana de Europa. Gobernó durante diecisiete años el reino más poderoso de la Península entre conspiraciones, guerras civiles, un matrimonio desastroso con Alfonso el Batallador que intentó relegarla a un segundo plano, y una historiografía posterior que la retrató como caprichosa, ambiciosa y, cómo no, desordenada en su vida sexual. Las crónicas medievales (escritas por hombres, en su mayoría eclesiásticos) la describieron como «tirana» y «mujeril», usando los dos términos casi como sinónimos. Su capacidad de gobernar cuestionada no por sus actos, sino por su cuerpo.
Lo que sí sabemos: mantuvo unido su reino. Negoció. Combatió. Tomó decisiones que ningún cronista habría criticado en un rey.
El ave urraca comparte con ellas algo más que el nombre. Es un animal que las culturas europeas han tratado con desconfianza: demasiado inteligente, demasiado imprevisible, demasiado suya. En algunas tradiciones augura desgracia; en otras, buena suerte. Depende de quién te lo cuente y desde qué miedo.
Esta camiseta es la número 4 de la colección Hembras Bravas de Manojito de Claveles, que empezó con Emily Dickinson, siguió con Juana la Cuerda y María Pacheco, y llega ahora a las Urracas. Mujeres que existieron en sus propios términos, cada una en su siglo y en su batalla, sin que nadie les tuviera que dar permiso para ello.
Para la que sostuvo el sitio y para la que sostuvo el reino. Para las que no pidieron permiso para ocupar lo que era suyo. Para el ave que sigue siendo libre a pesar de todo lo que se ha escrito sobre ella.
Ni mártires. Ni santas. Ni dóciles.
Diseño de Manojito de Claveles, serigrafía artesanal y producción a escala humana, tintas metalizadas plata, dorado y crema.









