EL CUADERNO CAVERNARIO · Nº 2
Las plantas y las personas
Una declaración de intenciones y una nueva aventura editorial.
Objetivo de la preventa: 3.000 € en compras anticipadas.
¡Estamos de estreno y de preventa! Y esta vez nos hemos propuesto hacer las cosas un poquito diferentes… Vamos a organizar nuestro propio crowdfunding, sin pasar por Verkami ni por ninguna otra plataforma intermediaria.
El objetivo es reunir 3.000 € en compras anticipadas que nos ayuden a afrontar los costes de impresión de dos proyectos que me hacen muchísima ilusión: Pequeño Herbal Pirujo y la nueva edición del Oráculo de Plantas, con sus 41 cartas ilustradas y su libro.
Los vamos a publicar igualmente, pero si llegamos a esa cifra pronto nos vendría estupendamente para afrontar la imprenta antes y poderlo tener hecho de cara a Navidad. Investigar, escribir, ilustrar y diseñar lleva muchas horas, pero después hay que convertir todo eso en objetos que se puedan tocar, y la imprenta, por desgracia, no acepta pagos en ilusión.
Podéis participar reservando vuestros ejemplares directamente en nuestra nueva web, sin donaciones ni recompensas misteriosas: compráis anticipadamente las publicaciones que os interesan y nos ayudáis a financiar su producción.
Y como este Cuaderno Cavernario también nace para compartir los entresijos de mis proyectos, he pensado que la mejor manera de presentaros esta nueva edición es compartir la declaración de intenciones con la que comienza su libro, donde explico cómo ha evolucionado el proyecto y mi manera de acercarme a las plantas.
Las plantas y las personas: declaración de intenciones

“Antes de que existiera la palabra medicina, existía la planta, y antes del símbolo la raíz, la flor y el fruto creciendo en el momento exacto del año en que se necesitaba. Las plantas no llegaron a nuestras vidas como recursos, llegaron como compañeras, como interlocutoras de un mundo que no entendíamos del todo y que nos asustaba profundamente.
Este librillo nace de esa fascinación por antiguas relaciones humanas con las plantas. Por cierto, no pretendo hacer un tratado científico ni un grimorio de hechizos herbales, mi marco es un recorrido personal por la memoria simbólica y arquetípica de cuarenta y una plantas que han acompañado a los seres humanos durante siglos, en culturas distintas y con nombres distintos, pero siempre cumpliendo una función parecida, ayudarnos a enfrentarnos a la vida y su incertidumbre.
La magia simpática que subyace a buena parte del folclore herbal, o semejante actúa sobre lo semejante, lo que se parece a un corazón cura el corazón, lo que huele a muerte aleja la muerte… Una cosa que estoy aprendiendo en mi vida es que las hibridaciones, mezclas, fusiones, evoluciones, batiburrillos, cócteles, “contaminaciones” y derivados son el pan de cada día en todo. TODO. Sociopolítica, oficios, artes, creencias, religiones, magias, recetas, canciones… Nos dejamos la frente buscando textos primigenios y tratados académicos como si en algún momento hubiera existido una versión original y perfectamente pura de cada ritual, cada símbolo o cada creencia. Lo siento, eso no va a pasar y hay que vivir con esa frustración.
¿Quiero decir con esto que no sirve de nada buscar los orígenes? Pues no, claro que sirven, Precisamente para poder ser conscientes de la trazabilidad de las cosas, de cómo se transforman al atravesar distintos contextos y, de paso, entender por qué van a seguir haciéndolo.
A veces la trazabilidad se pierde, hay historias que podemos seguir durante siglos y otras que aparecen repetidas en veinte sitios sin que consigamos saber muy bien quién las contó primero o de dónde demonios salieron. La relación entre Freyja y la margarita, por ejemplo, aparece muchísimo en textos actuales, pero cuando intentas tirar del hilo hacia atrás la cosa empieza a ponerse bastante menos clara… Y eso también forma parte del paseo.
Lo mismo ocurre con las reflexiones que vais a encontrar aquí sobre el carácter de cada planta. Por mucho que yo os justifique por qué veo una cosa u otra en ellas, no dejan de ser mis propias interpretaciones atravesadas por lo que he leído, por el folclore, por sus usos, por cómo crecen, por lo que he vivido con ellas y, seguramente, por un montón de cosas de las que ni siquiera soy consciente y aun así, me parece una forma preciosa de relacionarnos con las plantas.
Si tú conoces otra tradición, en tu casa se hacía algo diferente o una planta te lleva a un lugar completamente distinto al mío, adelante, la relación con la planta es tuya, la reflexión que te detona es tuya, la conversación que tienes con ella es tuya. Yo aquí os enseño mi paseo, cómo lo voy nombrando, qué me inspira y a qué cosas les doy importancia….Be water, my piruja.
Las estaciones, la luna, la floración, etc., son el reloj biológico que compartimos con todos los seres de este planeta. Creemos estar por encima de ese ritmo al vivir con luz artificial, comemos frutas de todos los meses del año, dormimos cuando podemos, pero se nos olvida que el cuerpo recuerda. Las plantas también recuerdan, florecen cuando tienen que florecer y se duermen cuando tienen que dormirse, y así llevan haciéndolo millones de años antes de que apareciéramos nosotros.
Este proyecto es un intento de honrar esa memoria, entre la creencia y la ciencia, entre el mito y la fitoquímica, entre el amuleto y el principio activo, porque esa frontera siempre ha sido más porosa de lo que nos han hecho creer.
Hay otra cosa de aquella primera edición que he querido conservar casi intacta, las ilustraciones, que salvo algunos complementos y pequeños ajustes, son los mismos que hice durante la pandemia.
¿Podría haberlos redibujado desde todo lo que sé ahora? Sí, pero decidí no hacerlo, porque cuando nació la baraja Oráculo de Plantas, mi acercamiento a estas plantas fue mucho más intuitivo y, en muchos casos, puramente estético. Aquel proyecto nació como una forma de acercarme a ellas en un momento muy concreto, la pandemia, y funcionó como un hermanamiento con ellas. No pretendía hacer el buceo triposo histórico, antropológico y botánico en el que acabaría metiéndome durante los años siguientes y que culmina, de alguna manera, en esta reedición.
También por eso algunas palabras y arquetipos han cambiado.
Ahora no caigamos en que los primeros estaban “mal”, procedían de un folclore variadísimo, histórico y contemporáneo, y funcionaban como palabras clave que cada persona podía hilar en su propia interpretación. Ahora he querido asumir una posición más autoral y he intentado averiguar de dónde viene cada historia, qué podemos documentar y qué no, para evitar en lo posible el método historiográfico de “Miami me lo confirmó” (Véase canción de Marc Anthony). Una vez hecho ese trabajo, la lectura arquetípica que propongo sigue siendo deliberadamente personal.
Así que en estas páginas conviven dos momentos del mismo proyecto, los dibujos de quien empezaba a acercarse a las plantas y las palabras de quien lleva ya unos cuantos años tirando de sus hilos. En conclusión, que no me ha dado la gana de que la segunda borre por completo la primera.
Sobre la organización de este libro
Las plantas no entienden de categorías, crecen donde pueden y les da la gana, mezclan sus propiedades y contradicen a quien intenta definirlas… Por eso se pluridefinen y asimilan en nuestras vivencias personales. La ruda protege y purifica, pero también es abortiva, el saúco cura y también envenena y la artemisa sueña, también limpia y también oscurece.
La división que encontrarás en estas páginas no es botánica ni farmacológica, es una propuesta personal basada en una forma de vivir la memoria popular, mezclada con la escucha de cada planta y mi relación con ellas.
También encontrarás preocupaciones humanas que aparecen una y otra vez, porque, al fin y al cabo, tampoco somos tan originales con nuestros grandes dilemas… El amor, el miedo, la pérdida, la identidad, los límites o las ganas de cambiar las cosas nos acompañan desde hace siglos. Por eso algunas cartas pueden hablar de cuestiones parecidas, pero cada planta nos invita a mirarlas desde un prisma diferente, con sus propios matices y contradicciones.
Puedes leer este libro en orden o ir directamente a la planta que te llama y puedes no estar de acuerdo con dónde he colocado cada una, eso también es parte del juego.”
También puedes leer Una habitación propia en la caverna, la primera entrega del Cuaderno Cavernario, y seguir los procesos y novedades en Instagram de Bellotas y Claveles.
